
No hace mucho tiempo, un amigo me comentaba que se había dicho que el proyecto europeo aspiraba a ir desde el casco polar hasta las arenas del desierto. Y en verdad, se trata de ir juntos hacia un destino futuro: la convivencia en paz y armonía.
Así las cosas, Europa (la Unión Europea) es más que un continente en el que viven personas: es un proyecto de hermanamiento. Eso sí, las cosas poco a poco.
¿Quizás es demasiado rápido unir a este proyecto diez países de golpe? Puede ser. El reto es que todos se desarrollen, que todos den su potencial a sí mismos y al resto del mundo. No es tarea fácil.